El agua de la inmortalidad

Mi masnavi Un viejo pastor amarró en el puerto de Lisboa. Viajaba con su hijo mayor, una oveja y dos gallinas dentro de una jaula hecha con palos. Había recorrido un largo camino para ofrecer dichos animales a cambio del agua de la inmortalidad que manaba de una cascada escondida en un bosque y custodiadaSigue leyendo «El agua de la inmortalidad»

¡Oh mamá, enamorado estoy!

Cuando El Diego llegó al cielo, se sentó a la derecha de Dios. A la derecha de su derecha, Claudia; y debajo, nosotros con el cogote estirado tratando de divisarlo entre las nubes. Nosotros, los mortales que alguna vez lo vimos dar la vuelta olímpica en México, y los que deseamos mil y una vecesSigue leyendo «¡Oh mamá, enamorado estoy!»

Besos en Buenos Aires

El invierno en Buenos Aires huele a café con leche y pan con  manteca y azúcar. Besos robados de tanto en tanto, mientras caminan por Corrientes y siguen por Callao, entre charlas de Soriano y Fontanarrosa. Nunca había conocido a alguien que comparta besos, pereza y fútbol literario con mi pasión de ese entonces. AllíSigue leyendo «Besos en Buenos Aires»

Gatos son

No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos. Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, tuyo el secreto. Tu lomo condesciende a laSigue leyendo «Gatos son»