El mar me trae sus ojos,
Ojos verdes andaluces,
Ojos dulces que me guían,
Me pierden y me encuentran.
Entre las profundidades del mar,
En el olor del verde que me envuelve desde el monte,
En el sonido de las aterradoras multitudes
Y en el sinfín de imágenes que mis párpados reviven cada vez que la recuerdo
Recito volver y la veo sentada,
Siempre recta,
Su pelo blanco
Y sus manos dispuestas.
Veo niños correteando,
lágrimas,
mar,
Veo sonrisas aquí y allá.
Mi viejo llora sobre la mesa,
Se ha marchado su estoica favorita,
La vimos de pie, caminando con prisa,
Adentrándose en el mar.
