Jorge Luis Borges

Es muy difícil escribir un artículo de Borges porque todo lo que relato de su vida me trae una cita en la que él lo ha contado de manera precisa, armoniosa y cautivante. Entonces caigo rápido en el encanto y empiezo a preferir que lo cuente de su propia boca. Pero después mi debate pasa a un segundo punto, ya que no tendría gracia copiar todas las citas de Borges. Y entonces, dudo entre crear un artículo con citas de Borges más datos biográficos o crear una literatura de su vida. Sólo les pido, que como a los buenos libros, me den la posibilidad de llegar al final. El derecho a la duda, no se le puede negar a nadie.

Borges nació un 24 de Agosto. Dos siglos atrás, en el año 1899. A mí me parece una fecha prehistórica para un tipo que siento tan actual. Se me viene a la mente el escritor cordobés, Juan Filloy, el escritor de los tres siglos. Borges merecía haber vivido tres siglo, aunque no quisiera. Es un gran titular: El escritor de los tres siglos. Y Juan Filloy lo llevó muy bien.

Creció en la dinámica y expansiva ciudad de Buenos Aires, en el barrio de Palermo, que hoy es un lugar de moda, bares, negocios de ropa y cafés. Pero cuando Borges aprendía a caminar era un barrio de matones, cuchilleros y amantes bailarines de tango. Aún se lo consideraba un baile de arrabal y no otorgaba ni un poco del prestigio con el que se lo mira hoy desde otros lugares del mundo, mientras los propios argentinos no sabemos bailarlo.
Sus padres habían construido una casa de dos plantas que desentonaba con gusto, y llamaban al lugar donde vivían “el norte” para no tener que nombrar Palermo en voz alta.

“La habanera madre del tango, el candombe”

Autodidacta en su madurez. De pequeño aprendió el inglés de su abuela paterna y de la señorita Tink, institutriz que educó a Borges hasta los 10 años. Más tarde, tradujo varias obras desde el inglés, embelleciendo a casi todas ellas. También aprendió el alemán para poder leer las obras directo de las fuentes.
Borges escribió en la revista Sur y en una revista dedicada sobre todo al público femenino, El Hogar, donde se dedicaba principalmente a hacer reseñas de libros.

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mi me enorgullecen las que he leído”

Mas allá de su amor por los libros, ideaba, ya desde joven, algunos amores platónicos, como el que sentía por Concepción Guerrero. Caminaba desde Palermo a Villa Urquiza para ganarse un rato con aquellos ojos grandes oscuros y el cabello de trenzas largas. Concepción tenía las carnes firmes que Jorge no alcanzaría a probar, pero ambos conocerÍan los deseos encapsulados en sus escritos de juventud.

“No nos une el amor, sino el espanto, será por eso que la quiero tanto”

Mucho se ha hablado de su reticencia al sexo y a los asuntos eróticos, pero no me extraña lo suficiente de un hombre que pasó su vida entre libros, teorías filosóficas y utopías que se revelan a través de espejos. A Borges, quiero juzgarlo por su obra, como escritor y lector. El lado humano, por lo menos en lo que a su vida privada se refiere, no me compete, a pesar de interesarme, debo admitirlo.

“Muchas cosas he leído, y poco he vivido”

En la noche buena del año 1938, sufrió un accidente que ampliaría su espectro literario. Al bajar por un escalera para ir a buscar a una amiga, se abrió la cabeza con el filo de una ventana. Al no volver su madre llamo a la policía y fué en su búsqueda. La herida fue mal desinfectada antes de ser suturada por lo que a los pocos días ingreso en el hospital con una septicemia. Pasó dos semanas en la cama del hospital con Madre siempre a su lado. Durante ese tiempo ella le leyó una obra que marcaría este quiebre literario, “Out of the silent planet” de H. G. Lewis.

“Había escrito hasta ahora bastantes poemas y decenas de reseñas de libros. Pensé que si intentaba escribir una reseña ahora y fallaba, iba a estar liquidado intelectualmente, pero si intentaba algo que no había hecho hasta entonces y fallaba, no sería tan malo, y hasta podría prepararme para la revelación última.”

En referencia a su labor luego del accidente

Por eso decidió comenzar a escribir una narrativa que hasta ese entonces no había escrito. Para probar su capacidad de creación y probarse a si mismo su lucidez.

El primer cuento que escribe durante su recuperación es Pierre Menard, autor del Quijote, inagurando así su reescritura de grandes textos de otros autores.
Mas tarde “Tlon, Uqbar, Orbir Tertius” acercándose a la ficción utópica y siguiendo la línea de escribir cosas que hasta entonces no había escrito. Aunque hay muchos principios de que esta escritura estaba al nacer desde hacia tiempo, y de que el accidente fue simplemente una muerte y resurrección de su literatura.
El cuento `El Sur´ parece ser una autobiografía ficticia de ese momento.

“Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones.”

Cuento El Sur.

Su padre sufría los problemas de visión que el joven Borges heredaría. En 1914, cuando aún se viajaba sin pasaporte, emprendieron un viaje a Europa para tratar la inminente ceguera de Jorge Luis padre. Atrapados por la primera guerra mundial, se refugiaron en Ginebra, Suiza. Y recién volvieron a Bs. As. en 1921, cuando el futuro gran poeta contaba los 22 años.
Luego del fin de la guerra, en 1919, se trasladaron a Barcelona y al poco tiempo a Palma de Mallorca. Borges coqueteó con el ultraísmo durante esos años caminados por España, y también con el carácter épico poético de la revolución rusa. Aunque su bolchevismo solo estuvo inspirado por su anarquismo, y murió como mueren las ideas que no se maduran.

El Borges adulto ocultó sus primeros textos, en lo único en lo que puede llegar a relacionarse a Jorge Luis con un agitador social. Más tarde todas sus agitaciones fueron intelectuales, sacándole el polvo a cuanta mente tocó sus libros. Ahondo en temas mas de filósofo que de literato y por eso su textos tuvieron el alcance mundial del que traspasa los límites de los dogmas y las estructuras preestablecidas.

La idea del eterno retorno, el sueño dentro del sueño y el punto donde se encuentran todos los puntos del mundo, me acompañan siempre.
Fue un poeta brillante. Un erudito.

“Todos los autores son un solo autor”

Definió al hombre como un ser que está siempre perdido en un mundo brumoso, desdichado de no poder agarrar todo el conocimiento que por allí anda vagando.

Cuando en el año 1955 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, quedó ciego. Totalmente de un ojo y parcialmente del otro. Dijo que el último color que vió fue el amarillo. Mi favorito.

“Nadie rebaje a lágrimas o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche”

Declara al ser nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

Dijo que quería ser recordado más como poeta que como cuentista, y sin embargo su destino no era elegir como lo recibiría la historia.
A mí, me deslumbra no tanto por su narración como por la manera en la que combina la filosofía con la literatura. Como logra adentrarnos a través de relatos en los sistemas filosóficos más antiguos y en los pensamientos cotidianos más frecuentes y menos hablados.
Me atrae su manera de contar aquello de lo que no está convencido, su racionalidad para darle la vuelta a lo material y lo inmaterial, y poder armar un debate místico que termina en un círculo.
Dijo haber cometido un solo pecado en su vida: no ser feliz. Y hasta eso relato de buena manera.
No conoció lo mas humano de lo humano, el amor carnal y la pasión por el fútbol. Y aún así es el no premio Nobel mas admirado del habla hispana.

“EL fútbol es popular porque la estupidez es popular. Once jugadores contra otros once corriendo detrás de una pelota no me parece especialmente hermoso”

Jorge Luis en sus duras criticas al fútbol

Creo que tiene muchos grandes competidores en su poesía y en su prosa, pero no tiene ninguno en las traducciones y re escrituras de viejas historias. En su lucidez racional. No hay libro como el de otras inquisiciones. O la traducción del poema de Whitman, `Canto de mi mismo´.
El Aleph lo llevo guardado en mi memoria emotiva como guardo las imágenes entrañables de mi niñez. Más allá de que Borges no es el creador del concepto, si lo es del cuento y de la manera en que a mí me llega. Para hacer honor a su pensamiento de que el sentido de los libros esta delante de ellos, no detrás, el hecho estético está en lo que se revela en la lectura para quién lo lee.
En fin, me persigue el punto que guarda todos los puntos del mundo en un sótano de la calle Garay. Me dejo perseguir, porque es con gusto y con agrado que lo invito a que venga conmigo. Me imagino tanto ese lugar, justo al acostarse debajo de la escalera, aparecen las pirámides, escrituras guardadas en la biblioteca de Washington, la inmensa Patagonia, el beso en Venecia de dos enamorados y un carterista en el subte de Madrid.
Dicen que dedicó ese cuento a Estela Canto, uno de sus amores sin roces. Ella guardó el manuscrito original firmado por el autor y que hoy descansa en la bella Madrid. A la muerte del escritor, tuvo la desdichada consideración de hacerlo plata.

“Siempre el coraje es mejor, la esperanza nunca es vana.”

Fue un extraño al que todos admiran. Vivió con su madre toda la vida y sobre todo después de su ceguera casi completa, ella se convirtió en sus manos y en sus ojos. Hasta que a la edad de 87 años le pidió que se buscara una mujer y se casara, porque ella ya estaba vieja para andar recorriendo el mundo con él y haciendo de secretaria.
Asi fué, sin dudas, como Borges se casó a la edad de 67 años. (¿Cómo, si no es por un dictado materno basado en un Edipo de mas de seis décadas, Borges iba a casarse a los 67 años con una mujer que no amaba?) Se me viene a la mente mi tía abuela, que se casó de grande, mas o menos en la misma época que Borges, con un hombre que le había arrastrado el ala, como ella contaba, durante 14 largos años. Puede que el amor no sea siempre a primera vista, pero que en 14 años, o después de 40, que fue el tiempo que pasó entre que Borges conoció a Elsa Astete y el momento en que se casaron, se genere amor cuando antes no lo hubo, a mi se me hace únicamente indicio de una soledad no deseada. O de un tiempo que juzgaba fuertemente a los solteros por sobre todas las cosas.
Mi tía abuela se casó con un buen hombre, no tuvieron hijos pero si una vida de sonrisas hasta enviudar.
Conozco otra historia, la de la madre de una amiga, que después de separarse, probablemente cerca de sus cuarenta años, se reencontró (intencionadamente o no) con su amor del secundario. Pero este es otro canto, de otro tipo y con amor de por medio. En esta sí, hay amor pasional. Espero.

El matrimonio con Elsa duró poco y al separarse, volvió a la casa de su madre. Al morir Leonor Acevedo, la traductora de inglés que lo dió a luz, y de quién heredó las historias de sus pasados militares, y su sangre latina, comenzó a viajar acompañado de la polémica Maria Kodama. Leonor tenia 99 años cuando falleció, siguiendo la línea longeva de la familia y dejando un gran pesar en su Georgie.

“Y la noche gastada, se ha quedado en los ojos de los ciegos.”

Durante varios años trabajó en la biblioteca municipal Miguel Cané, donde era auxiliar de bibliotecario. Cobraba poco, pero seguía siendo un aristócrata. Ni en su juventud, cargo contra su clase social, como muchos intelectuales de la época, ni contra las imposiciones del sistema, aunque su sueldo mereciese su puño en alto.
Arlt, que escribió en su misma época, cobraba el doble que Borges por escribir sus aguafuertes porteñas y sin embargo era considerado un escritor marginal y proletario.
Borges estaba más allá del mundo material. Necesitaba poco para vivir, no era un hombre ostentoso ni de gustos extravagantes. Era un hombre del pensar. Al derecho y al revés. Pensaba mientras leía, leía mientras pensaba. Pensaba cuando dictaba, cuando guardaba en su memoria las estrofas y las frases que luego diría en voz alta.

“Ahora tenemos derecho a la esperanza”

Borges fue quién me invitó a creer que la inmortalidad no es tan deseable como uno supone. Me logró sumergir en una filosofía que no podría haberme cautivado leyéndola de la fuente original. Me hizo querer ver una y otra vez “Gánster of New York” y viajar por el rio Mississippi, “el padre de todas las aguas”. Me hizo querer mas a la lectura y pensar menos en mi afán ególatra de escribir.
Me hizo repensar esta vida y tener una fé, que no pertenece a ninguna religión, en las siguientes.

“Su plan era de un coraje borracho”

Lazarus Morell. Otras inquisiciones. J.L.B

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