Sé que todo esto suena a repetitivo, pero que bendición es el sol. Amaneció nublado, y para las primeras horas de la tarde, se largó a llover. Lo suficiente para obligarme a cerrar las ventanas del cuarto en sus horas intocables de aireación. Con mi frío a cuestas, casi nunca ando por el cuarto en esas horas.
Después el día se resume en quehaceres cotidianos, mates, escribir, las cuatro comidas del día, las ocho horas diarias de sueño que nunca habíamos cumplido todos los días de semana las dos juntas. A veces, una siesta y muchas tardes de terraza. Yo aprovecho a caminar o correr, y pienso en todos los antepasados que morían en una guerra con armas y nosotros muriendo para tratar de renacer dentro nuestro. Menudo e inevitable desafío para esta época harta de teléfonos celulares, Netflix y juegos virtuales. De todos los tipos.
A la noche en el único canal de deporte que tiene esta tele amiga nuestra, re transmiten, con relatos en vivo, partidos de viejos mundiales. Hace algunos días enganchamos Argentina-Bélgica en el mundial 86´. El Diego hace los dos goles y nos da el pasaje a la final. Era joven, no tan flaco y con ese andar tan suyo, manteniendo el pecho arriba y los brazos separados del cuerpo. Bilardo sentado en el banco no demuestra ni un poco de su conocida obsesión por cábalas y detalles, y en nada se parece a los frenéticos y modernos técnicos de nuestros días.
Amo agarrar esos partidos porque además de entender algo de esa época que leí muchas veces, escucho a Papá de fondo contándome donde veía los partidos con el Mono, Bocha y Bernasconi; veo a mi abuelo en el sillón de su casa con un maso de cartas en la mano y la mantita sobre las piernas, a mi abuela con su pollera larga, su pelo impecáblemente blanco y sus zapatos con medias transparentes. Se sienta un rato, entre la cocina y los gritos del abuelo Cacho, mientras nosotros estamos por nacer y ella prepara el pan mojado en salsa para todos los que entremos en la cocina.

Sol hermoso lo habia leido por Instagram. Solo un detalle el mono no estaba, si Harry. Obvio que no es relevante. Un beso gigante
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Muy, muy lindo.
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Me encantó Solcito !!!!
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La calidez del relato me llena de imágenes ,muy hermoso Solcito
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