Hoy salió el sol. Las futuras plantas de la huerta siguen creciendo a buen ritmo. El ajo me está sorprendiendo mucho. Sacó de la punta de su cuerpo un tallo bien verde que crece hacía arriba como los tentáculos de un alien. La plantita de la calabaza tiene unas hojas suaves y aterciopeladas, y es a las únicas que acariciamos mucho. A las plantas de las otras especies, les mandamos nuestro amor a través de la vista por las dudas de hacerles algún mal con tanto contacto. Me hace acordar a cuando los hermanos chiquitos se abrazan. Cuando piensan que cuánto más fuerte uno aprieta más amor le da al otro, y mejor ven sus padres cuánto quiere al pequeño. Tratando de espantar las dudas acerca de celos y maldades. El sentido opuesto del sentido común dice que esto no es cierto. Hay muchas maneras de dar y recibir amor más allá del contacto físico. Aclaración de papá: el sentido común, es el menos común de los sentidos.
La lechuga crece sin tanto espamento. Sus brotes verdes, si bien fueron de los primeros, sostienen el ritmo, pero no tienen saltos que me provoquen la alegría. Con las lentejas tengo un amor-odio. Son muy desordenadas y a mi me gustaría que crezcan derechas. A pesar de varias rebeldes haciendo nudos, el sol las mantiene en línea.
