Cuando nosotros éramos chicos mi mamá hacía que algunas tardes fuesen memorables y cocinaba pan casero. Amaba esas tardes y esperaba el ansiado momento de cortar al medio ese pancito redondo y mullidito en la cocina de casa en Cariló. No sé si a mis hermanos les gustaba tanto como a mí, me invade la emoción y se me nubla el recuerdo. Afuera siempre hacia frío, y el perchero estallaba de camperas, pero en esa época no sufría todavía con mis pies helados. Nos recuerdo perfecto, sentados alrededor de la mesa de madera cubierta por un vidrio redondo y a medida. Siempre había basuritas abajo del vidrio y lo corríamos de un lado para otro para sacarlas. Luli, mi hermana, era una nena bajita y fuerte que se pasaba horas en el pequeño mundo de su cuarto y en el gran horizonte de su mente. Todavía no alcanzaba a decir todo lo que le parecía, ni soñaba con ser médica en tiempos de cuarentena. Era prolija con sus cosas, con su cuaderno del cole, con su ropa, con su manera de llevar adelante las cosas. Se sentaba en la silla y cerraba la boca con fuerza para que no se le abriera. Cuando salíamos al patio, saltábamos el alambre e íbamos hasta la casita del árbol. No tenía forma de casa, pero le habíamos inventado dos cuartos y un lugar de reunión al que le llamábamos el nido. Habíamos hecho una escalera con maderas blancas que habíamos encontrado tiradas. Antes de eso, la escalera roja de casa nos ahorraba el trabajo de tener que trepar con una soga. Comprábamos unos clavos gigantes y le dábamos 100 mil martillazos hasta que se hundían o se torcían. Si habíamos logrado unir bien las maderas, seguíamos adelante. Si después de algunas pruebas había dudas, intentábamos con toda nuestra fuerza y las herramientas de papá, sacar el clavo. Y si aún así, no había caso, buscábamos por el bosque otras maderas o troncos hiper gruesos.
Cada tanto salía mama y gritaba para ver donde estábamos, y desde la punta del árbol o desde la calle, respondíamos con otro grito. Había veces que ya estaba la comida, y había otras en que había pan casero para tomar la leche.
