17.03.20
Una ciudad fantasma. Un mundo fantasma. El coronavirus va a hacer que todos mostremos nuestro costado mas solidario o que perezcamos en este intento.
Me viene la imagen del eternauta constántemente. Nunca creí que podría ver una cosa asi, creo que ni siquiera lo imaginé. Calculo que casi ninguno de nosotros.
Supera algunas de mis fantasias humanas, pero no supera a la ciencia ficción. Siempre un paso delante. Se escribieron y filmaron muchos de estos mundos apocalípticos.
Ayer baje al supermercado y el golpe de realidad fue demasiado real. Las filas de la caja están marcadas con una línea blanca en el piso para que quienes esperan respeten las distancias. Las cajeras y el personal usan barbijos y guantes. La gente que acude, se lleva todo lo que puede, se acabaron las compras pequeñas. Málaga entera se aisló, el mundo entero se está aislando.
Será la muestra de Dios de que todo tiene su Ying Yang? Será que la globalización nos muestra que hay que tener límites, que hay que respetar nuestras culturas, aprender a mirar hacia adentro y valorar lo que tenemos? Será que el poder de ser ciudadanos del mundo tiene sus responsabilidades? Será, que lo que es fantástico también puede ser terrible y que los extremos hoy más que nunca se juntan.
Estoy sentada en la cama de mi casa en Torremolinos. Es un ambiente pequeño pero tenemos la ventaja del balcón. Estamos aisladas hace cuatro días. Escucho el ruido a lo lejos pero no se ve de donde viene. Son las ocho, los aplausos masivos bajan de todos los edificios para agradecer a los que exponen su vida en hospitales y servicios. En la tele dan un canal de deportes extremos, y a continuación una propaganda para un jarabe bronquial. Mágica ironía.
Yo pienso que el párate es necesario para una introspección masiva de la humanidad. Ojalá podamos ser responsables y levantar la bandera del equipo a nivel mundial. Ojalá aprovechemos la frenada, la bajada a la calma, el tiempo sin tiempo.
Lo que más me impacienta es no poder salir a correr, hacer algo de actividad. Una caminata, algo de aire fresco. A veces no me doy cuenta, hasta que salgo a la calle, lo bien que me hace sentir el viento en la cara, la vida, la naturaleza en ese soplo. Asi que agradezco el lujo de un balcón que me hará valorar mas esos nuevos encuentros. Después vendrán los días de fiesta y los miles de gracias.
En esta tele no pasan los canales de deporte. Una play seria una gran alternativa a una novia que no me quiere jugar al backgammon. Mientras, seguimos con la cuarentena, el bendito wifi y la introspección.
Bienvenido sea.
#yomequedoencasa
